domingo, 15 de diciembre de 2013

IV

-Cristina-su voz suena suave,como un susurro. Abro los ojos,no estaba dormida, Oía perfectamente su respiración e incluso pequeños sollozos. Giro mi cara para encontrarme con sus ojos.-Todo va a ir bien-aprieta mi mano. Asiento. Sé que no es así,sé que las cosas nunca van a ir bien,pero sentirle ahí,sentir su fuerza hace que me de igual lo que vaya a pasa.
-Gracias-parpadeo para que las lágrimas desaparezcan-por estar aqui.
-No me des las gracias tonta-ambos sonreímos con las lágrimas cayendo por nuestras mejillas y nos abrazamos. Notamos como la puerta se abre y nos separamos. Es el doctor.
-Buenas tardes señorita Pedroche-entra con una amplia sonrisa. Muchas veces me he preguntado como hacen los médicos para dar malas noticias y mantener su sonrisa intacta. Coloca un escáner en una pantalla con luz que hay en la pared derecha de la habitación.-A ver,vemos que las células afectadas se han reproducido-Dani parieta con más fuerza mi mano-pero más lentamente de lo que esperábamos.
-¿Y eso que quiere decir?-pregunto impaciente.
-Quiere decir que la enfermedad no la podemos erradicar,pero si ralentizar con el tratamiento.
-¿Y se supone que eso son buenas noticias?-apenas sale un hilo de voz de mi garganta.
-Yo no he dicho que sean buenas noticias-me mira desesperado.-Cristina,estamos haciendo todo lo posible pero.
-Pero no tengo cura-los ojos de Dani viajan del escáner a mi.
-¿Cuánto tiempo podríamos evitar que entre en el estado más grave?-el doctor mira a Dani.
-No lo sé,quizás cinco años,diez como mucho.-resoplo.
-Eh-las manos de Dani se atrincheran en mi cara-¿sabes la de cosas que podemos hacer en cicno años? Casarnos,formar una familia,tener un perro...-noto como las lágrimas inundan mis ojos-Tenemos tiempo para ser felices. Déjame hacerte feliz.
-Dani-aparto sus manos de mi cara y miro al doctor-¿Podría dejarnos solos?-éste asiente y sale de la habitación-Estoy cansada,estoy harta de luchar. No quiero casarme contigo,no quiero tener hijos contigo,no quiero que me veas morir-mi voz se quiebra-No puedo verte a mi lado mientras mi corazón deja de latir.
-No te das cuenta.
-Daniel,no,no voy a tomar ese estúpido tratamiento. Se acabó-todos sus músculos se tensan. Sus manos dejan de sujetar las mías.-Hiciste bien en irte.
-No me lo eches en cara,sabes perfectamente que.
-Que nada-le interrumpo- Vete,no quiero verte aqui-su mirada me quema-¡Vete!-mis lágrimas empiezan a caer por mis mejillas. Se gira sobre sus talones y pega un portazo al salir de la habitación,el mismo portazo...

Llego a casa agotada. Desde hace un mes se que tengo una enfermedad que solo la tienen diez personas más en el mundo. Sé que no voy a llegar a los cincuenta años. Sé que tengo miedo.
-¿Dani?-grito,pero no hay respuesta. Todas las luces están apagadas menos las de la habitación. Me dirijo allí y veo una maleta con toda su ropa sobre la cama. Me apoyo sobre el marco de la puerta mientras miro como mete su ropa apresudaramente en la maleta. -Da.dani ¿qué haces?-me mira y termina de guardar sus cosas en la maleta.
-Me voy-cierra las cremalleras y se dirige a la puerta.
-¿Cómo que te vas?-siento el corazón en mi garganta. Me sienta en el reposabrazos del sofá y se pone en cuclillas agarrándome las manos.
-Tú has decidido no tomar el tratamiento-asiento-y yo he decidido no verte morir.
Siento como si algo se rompiese en mi interior,como si pudiese oir los trozos caer sobre el suelo.
-Yo...yo creía que te quedarías conmigo,yo...-ya no siento latir mi corazón,tan solo siento un nuevo que me asfixia.
-Yo creía que tú también querrías quedarte conmigo,pero no lo haces,te empeñas en morir.
-Dani,el tratamiento es muy caro-deja caer sus manos y resopla mientras niega con la cabeza.
-¡No!-se pone de pie- No...no le eches la culpa al dinero,¡tú no quieres vivir!-coge el mango de su maleta.
-¡Esta bien!-estoy a su altura-¡Vete! ¡Huye! No te necesito. -me acerco más a él-Eres un cobarde.
-Si me quisieras decidirías vivir.
-Si me quisieras te quedarías a mi lado.
-Entonces debe ser que no te quiero-todo mi cuerpo se petrifica. si antes creía que me había roto me confundí,ahora si que me he roto.
-Será eso-en sus ojos veo vacío,el mismo que se traslada al centro de mi pecho. Coge su maleta y pega un portazo. En ese momento siento como si todo se cayese sobre mi. Un bloque de hormigón...

...sobre mi espalda.
Odio los portazos porque hacen que lo que tiene grietas se rompa del todo.

jueves, 12 de diciembre de 2013

III

Me despierta el sonido de una máquina. Abro un poco los ojos y en seguida el foco fluorescente me ciega. Sé perfectamente donde estoy. Con cuidado giro mi cuello al notar levemente unas caricias en mi mano izquierda.
Me encuentro con la última persona que esperaría que estuviese sujetando mi mano mientras estoy inmóvil en una cama de hospital.
-Dani..-mi voz sale como un gemido más que como un susurro. Levanta su cabeza y me mira. Tiene lo ojos rojos y aún cerrados,segura estuviese durmiendo. En cuanto abre los ojos completamente dibuja una sonrisa en su rostro. Cuidadosamente entrelaza mis dedos con los suyos y yo no me resisto,al contrario,cuando nuestras manos están encajadas completamente aprieto con la poca fuerza que tengo. Siento que es un espejismo,que en cualquier momento se desvanecerá y mi mano agarrará la nada que siempre me deja cunado se va. Sonrío a pesar del esfuerzo que me cuesta. Me siento bien al verle a mi lado,siento que nada malo me puede pasar.
-¿Cómo te sientes?-el calor de sus manos y su voz ronca hacen que toda mi piel se ponga de gallina.
-Bueno..aturdida,¿qué me ha pasado?
-Te desmayaste-trata de sonreir aunque tan solo le sale una mueca- No te preocupes te pondr.
-Vamos Dani...demasiado estaba aguantando-miro hacia otro lado aflojando mis dedos.
-No digas eso-noto en su voz un leve sollozo-Todo va a ir bien-sus dedos se aferran a los míos,pero yo los sigo manteniendo sueltos.
-No,no me mientas. Me he desmayado,es el primer síntoma,¿ya no te acuerdas?-el recuerdo de aquella tarde de Agosto vuelve a mi memoria...

Estaba tumbada en el césped de la casa de los padres de Dani,viéndole jugar con sus sobrinos. Él me sonreía y yo a él. Me reía de los gritos de auxilio de los niños cuando Dani los levantaba del suelo y temían caerse. ¿de verdad no se habían dado cuenta de que su tío jamás les haría daño? En medio de una sonrisa y un grito para unirme a la lucha unas manchas negras se apoderan de mi visión. Siento que todo mi cuerpo se queda sin fuerzas. Aún así me levanto,quiero ir donde están ellos. Puedo ver aún sus caras,borrosas,y sus risas a lo lejos. Mi visión se vuelve oscura completamente y entonces pierdo el control de mi. Me caigo,me voy. Noto que unos brazos me sostienen antes de llegar al suelo,ningún músculo de mi cuerpo reacciona. Nada. No estoy,me he ido. Todo es oscuridad.
Abro los ojos y un foco me ciega. Los sonidos de una máquina retumban en mis oídos. También una voz,es Dani. Me está llamando,quiero volver,quiero verle. Abro los ojos lentamente de nuevo y esta vez la luz tan solo me molesta. Muevo la cabeza tratando de ayudar a mis ojos a acostumbrarse a la nueva situación.
-¿Dónde estoy?-la cara de Dani se asoma por encima,tapando la luz y dejándome descansar.
-En el hospital-su voz trata de sonar dulce pero a mi me transmite dureza.
-¿Qué ha pasado?-todo mi cuerpo se tensa.
-Te desmayaste. Has estado dos días en coma. -Mis manos tiemblan pero el las sujeta para que no lo hagan- Pero ya has despertado-toca un botón rojo que hay unos centímetros sobre mi cabeza-Voy a avisar al doctor para que te explique el mejor.
-Vale-agarro su brazo con todas mis fuerzas- Pero no te vayas- su sonrisa reaparece en su rostro,esta vez quitando tensión. Se sienta a mi lado y la luz ya no me molesta.

Muevo la cabeza de un lado para otro tratando de alejar los recuerdos de mi mente.

lunes, 9 de diciembre de 2013

II

-Has vuelto- Esta vez no me recibe con una sonrisa. Su gesto es frío,apagado.
-Sí,toma -le doy el dinero que tengo en la mano- Mi café,gracias por pagármelo antes.
-No hace falt.
-Tomalo-fuerzo una sonrisa para sonar lo más amable posible. Lo coge sin dejar de mirarme. Antes no me había fijado pero sus ojos esconde unas ojeras tras un poco de maquillaje. Va a resultar que tras ocho meses Lola consiguió inculcarle algunos de sus trucos de belleza masculina. Tras mirarle una última vez salgo de la puerta del restaurante. Me tiemblan las piernas mientras camino por la calle. Escondo mi nariz bajo la bufanda tratando de resguardarme del frío. Decido coger un taxi para volver a casa,la última hora me ha dejado sin fuerzas.
Portal 41,piso 5º E. Mi extenso salón me recibe con el calor de una buena calefacción y olor a café. Veo la luz del cuarto de baño encendida y sonrío. Ya está en casa.
-Vaya hoy has salido antes del trabajo-me apoyo en el marco de la puerta. Jorge acaba de salir de la ducha,está todo el baño sumido en un neblina y el cristal empañado. No sé si es por la temperatura o porque hace escasos segundos que ha salido de la ducha pero su torso aún esta mojado. Verle así hace que todo el mundo,los problemas se me olviden. 
-Y tú has terminado rápido tu paseo-sonrío pícaramente y entro en el baño. Cierro la puerta tras de mi mientras apoyo mi espalda en ella. Jorge me mira de arriba a abajo y me guiña un ojo. Comienzo a desnudarme de espalda a él aunque sé perfectamente que me está viendo a través del espejo.
-¿Te importa? Es que me has dado envidia y ahora también me apetece una ducha.- Rozo con mi dedo ídice su tríceps y la piel se le eriza. Entro en la ducha con su mirada recorriendo mi figura. Una vez noto el agua en mi cuerpo todos mis músculos se relajan y un pequeño suspiro sale de mi boca. Ahora ya no me importa provocar o no a mi compañero de piso,tan solo me importa convertirme en gota de agua. Me siento en un rincón del plato de ducha mientras el agua cae sobre mi cabeza. Escondo mi cara entre las rodillas y dejo que esta vez,pequeños sollozos salgan desde mi garganta. Las lágrimas comienzan a salir por mis ojos y entonces recuerdo lo mucho que me gusta llorar en la ducha para poder disimular que lo he hecho. Levanto un segundo la mirada tras oír como la puerta del baño se cierra y me aseguro que Jorge no sigue aquí. Entonces sí,me rompo. Rompo a llorar como una niña y lo peor es que no se por qué. Supongo que ahora,en un minuto de soledad echo de menos sus abrazos,que entre en la ducha y comience a jugar con mi pelo. Que echo de menos las palabras de amor escritas sobre el vaho del cristal. Supongo que ahora que no hay nadie que se moleste en diferenciar las lágrimas de gotas de ducha lo echo de menos. Sigo en esa posición durante un par de minutos y cuando tengo la suficiente fuerza como para sonreír sin empezar a llorar,cierro el grifo y salgo. Ni si quiera me he enjabonado. Ahora que la puerta está cerrada se me hace muchísimo más difícil respirar. Me apoyo contra la pared volviendo a la posición que tenía dentro de la ducha.
-Jorge-mi voz es apenas un hilo de voz. Noto como me voy quedando sin fuerzas- Jorge-esta vez lo acompaña un sollozo- Jorg-y ya no lo acompaña nada. Me sumo en la oscuridad,me sumo en mi. Nadie viene a salvarme. Yo ya no pido ayuda.

viernes, 29 de noviembre de 2013

I

El frío en Madrid se vuelve insoportable. Escondo mi nariz en mi bufanda y camino tratando de guiarme por el suelo. Desde hace unos meses suelo andar mirando al suelo,para no mirar a todas partes,para no desear verle doblar una esquina de la ciudad. Él se fue y vino el invierno.
Me paro frente a una cafetería,quizás un café me vendría bien.
Un chico joven,de unos veinte años se acerca a mi con una amplia sonrisa. Sonreir...hace demasiado que no lo hago de verdad.
-Hola señorita,¿qué desea?-coloca su boli negro sobre un papel preparado para apuntar todo lo que pida. "Ser feliz" pienso, "que vuelva" pienso.
-Un café-le digo tratando de devolverle una sonrisa poco convincente. Tarda quince minutos en llegar mi ansiado café en una diminuta taza. En dos sorbos ya me lo he bebido. La cafetería es realmente acogedora,a pesar de tener unos grandes ventanales que te dejan desnudo ante la Gran Vía,me hace sentir en casa. La puerta se abre dejando que una corriente de frío entre no solo en la cafetería,en mi también al ver quien acaba de llegar.  Me he imaginado tantas veces este momento...que le diría,si le saludaría o no,como sería la mejor forma de ignorarle,como devolverle una sonrisa sin llorar...y en cuanto sus ojos se clavan en los míos me quedo muda. Bueno no,tan solo quiero decirle una cosa "a pesar de todo,sigo aquí,te sigo queriendo. Vuelve,por favor" pero no es válida,mi cerebro la descarta en cuanto noto una lágrima recorrer mi mejilla. Su mirada me quema,hace que toda la rabia y el dolor y cariño que le tengo guardado desde hace seis meses se derrame por mi cara. Es horrible verle a menos de cinco metros de mi y sin embargo sentir que está a diez mil kilómetros,o peor aún,que no quiere estar más cerca. Le observo mientras camina hacia la barra y se pone a charlar con el amable camarero. Siento una punzada en mi pecho cuando en un momento de silencio este me mira y sonríe mientras asiente. El jovencito de la sonrisa amplia se acerca a mi mesa y me sirve una copa de vino- Oh no,yo no he pedido...
-La invita ese caballero de ahí-Dani levanta su copa y me sonríe. Noto como mis venas arden ¿a qué está jugando? ¿Acaso no se ha divertido lo suficiente. Me acerco hacia él con mi copa en la mano.
-No necesito nada ti-me mira serio. Su sonrisa se ha convertido en una línea recta y sus ojos se cierran.
-No pretendía molestarte.
-Ya-miro hacia otro lado,nunca pensé que tendría tanta fuerza de enfrentarme a él así- Pues lo has hecho-dejo con cuidado la copa de cristal llena de vino sobre la barra- Yo no existo para ti.
Y tras esto último recojo mi abrigo del asiento y salgo de la cafetería. Empiezo a andar todo lo rápido que mis pies me lo permiten. No le importo nada,no le duele verme,es más,le divierte. Todo este tiempo ha sido un simple juego para él. Le odio. Y se me ha olvidado pagar. Freno de golpe,idiota ¡se me ha olvidado pagar! vuelvo corriendo hacia la cafetería. Cuando llego a la puerta la puerta la miro y Dani ya no está dentro. Ahora,desde fuera,ya no me parece tan acogedora. Es otro sitio de Madrid al que no podré volver sin acordarme de él. Entro cabizbaja y me acerco a la barra. MI copa de vino ha desaparecido,al igual que mi mesa ha sido ocupada por dos adolescentes que charlan animadamente,es como si fuese la primera vez que entro aquí.- Perdón-me dirijo a una chica pelirroja que está en la máquina del café. También ha desaparecido el joven camarero de la sonrisa amplia- Antes me he ido y se me ha olvidado pagar-la mujer de unos cuarenta años me mira arqueando una de sus cejas.- Tome,2'50-se acerca lentamente a la barra y examina las monedas- Es lo que cuesta un café,¿no?-asiente,recoge el dinero y vuelve a la máquina del café. Me quedo ahí parada unos segundos más,quizás debería dejar propina por las molestias. Dejo cinco euros sobre la barra,guardo mi monedero y.
-Perdona,pero tu cuenta ya está pagada-la mujer pelirroja está de nuevo mirándome esta vez con mis 2'50 sobre la palma de su mano abierta.
-¿Pero quién...?-mi respiración se acelera- Dani..
-Sí,Dani. ¿Le conoces?-la miro a los ojos,esta vez si que le pienso matar como le vea. No solo se divierte a mi costa,sino que encima anda por ahí haciéndose el bueno y dejándome a mi por pobre. Le odio,le odio,le odio.
-Digamos que sí-trato de sonreír pero tan solo me sale una mueca de incomodidad.
-¡Qué casualidad! Es mi primo-sale de la barra por una pequeña abertura hasta ponerse a mi altura y me da dos besos- ¿Qué sois?¿Compañeros de trabajo?-asiento. Ahora soy yo la que no va a hablar.- Espera,que le digo que salga- mi cabeza comienza a dar vueltas,quiero salir de aquí. ¿Que salga? ¿De dónde? ¿Dani? ¿Dani? ¿Va a venir? ¿Y qué le digo? ¿Dani? No quiero verle. Sí,si quiero verle. Muevete estúpida. Le veo salir de una puertecita,esta vez no me sonríe. Le odi,le odio, le odio. No quiero verle. Me sonríe. Dos metros. Le odio,le odio,le odio. Me ha destrozado. Lo nuestro es imposible. No quiero verle,no quiero,no ¿por qué estoy sonriendo?

viernes, 16 de noviembre de 2012

Capítulo 52:Señores Martinez

El coche aparcó frente al hotel.No era muy grande,al revés,era muy pequeño.La entrada tan solo era un portal en el que ponía Hotel Eiffel sobre un toldo verde que sobresalía de la puerta.Bajamos las maletas y nos dirigimos a la recepcion. Pero las apariencias engañan.El hotel era más grande por dentro(aunque solo unos poco metros cuadrados) pero era el hotel más precioso en el que había esto en mi vida. Las paredes eran de un tono salmón con pequeño pajaritos,había cuadros(parecían originales) de grandes pintores.Conservaba todo el encanto de París de los años 60-70,era un hotel parisino en toda regla.
-¿Te gusta?-me dió un beso en el hombro mientras esperábamos a que la recepcionista buscase nuestra reserva entre sus archivos-Sé que no es muy grande pero si ya nos tenemos el uno al otro y la magia de París ¿para qué queremos más?
-Es perfecto-seguía observando el hotel-Gracias por esto cariño,te quiero.
Por fin conseguimos la llave de nuestra habitación.Al solo tener dos plantas no tenía ascensor por lo que tuvimos que subir las maletas a cuesta.Parecerá increíble pero la mía pesaba menos que la de Dani.
-¿Pero que llevas aquí? ¿Un muerto?-empecé a picarle-¿Ladrillos?
-Pues sí,me has pillado,llevo el cadáver de...-me miró fijamente-Un pony rosa.
-¡No!-le puse carita de pena-Los ponys rosas son sagrados,son muy monos.
-¿A si? Pues nada,tu abre la maleta si no me crees abre la maleta y ya verás-me miró sonriente.Sentí que detrás de sus sonrisa de escondía algo.Puse su malta sobre la cama y la abrí.En el medio vi un Winnie de Pohh en un tamaño algo mas pequeño de lo normal.Lo cogí con mis manos,el Winnie sujetaba un globo rojo con la mano derecha y en la otra pude ver como le habían pintado un infinito.
-¿Y esto?-le miré sonriente.
-No sé,ha aparecido ahí.-se quitó el abrigo-Las cosas no siempre son lo que parecen-me guiñó un ojo y se metió en el baño.Me senté y me puse a examinar el Winnie de Pooh. Descurbí que había una cremallera y decidí abrirla.Saqué un montón de papeles,y una cajita. Fui mirando los papeles,todos pertenecían a inmobiliarias. Justo entonces Dani salió del baño-Vaya,eres más lista de lo que esperaba.Has tardado nada es descubirlo-se sentó a mi lado apartando los papeles y sujetándolos con sus manos.
-¿Me subestimabas?-le sonreí.-¿Qué es todo esto?
-Cristina-cogió la cajita y la abrió ante mis ojos-¿Te quieres venir a vivir conmigo?-dentro de la cajita había unas llaves con un llavero en forma de infinito .No sabía como reaccionar. Quería decirle que sí pero mis palabras no eran capaces de salir de mi boca- Igual me he precipitado,lo siento-le frené antes de que se levantase.
-¡Claro que si bobo!-traté de suavizar mi silencio-Te quiero mucho señor Martinez-dije recordando lo que nos dijo el choffer en el aeropuerto.
-Y yo a usted futura señora de Martinez.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Capítulo 52:Crear un nosotros

Hola! bueno esta vez si que he desaparecido por una 
buena temporada.Siento haber dejado esto tan muerto y haberos
dejado con las ganas de saber que pasaba.A partir de ahora volveré 
con la historia,intentaré subir un par de capítulos a la semana.
Si queréis que os avise decidmelo por twitter o comentario y la verdad 
esqe me gustaria recuperar a mis "lectores",esos que me inspiraban 
y  me ayudaban a escribri con esos comentarios que me motivan.
Gracias por leerla esta historia y si la leísteis,gracias por leerla en 
un pasado,aunqe espero poder seguir con vosotros un presente
y sobretodo un futuro.Bueno,os dejo ya con el capítulo que 
me estoy poniendo muy ñoña.Un besito muy fuerte a todos.
Ate

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Noté unos golpes en mi espalda.Me quité uno de los cascos.
-Perdona-asentí-¿Vas al vuelo de París verdad?-volví a asentir. Aquel hombre me señaló la puerta de embarque.Pude ver como se había formado una larga cola en la que la gente se daba empujones y codazos por entrar,no sé si es que no sabía que los asientos estaban reservados y no se los iban a quitar unos a otros,pero aquello parecía la guerra.-Os están llamando para embarcar.
-Muchas gracias-le sonreí.Miré mi móvil esperando ver alguna llamada de Dani pero nada.Le llamé varias veces sin éxito.Miré a mi alrededor buscándole otra vez en vano.Me levaté del asiento y me puse en la cola.Volví a llamarle-Vamos,cógelo,por favor Dani-nada,no había respuesta.La cola iba avanzando pero Dani seguía sin aparecer.
-Billetes por favor-la señorita del mostrador me tendió la mano esperando a qu ese los diera.
-Verá mi novio se ha ido un momento pero está a punto de llegar y...
-Puede ir entrando,cuando llegue solo hará falta que enseñe su DNI-me sonrió tratando de convencerme.Finalmente cedí y le tendí los billetes.
Llevábamos 10 minutos metidos en el avion.Había colapsado mi movil de tanto llamar a Dani.
-Señores pasajeros en 15 minutos nos darán pista,mientras tanto esperaremos a los pasajero que todavía faltan por llegar.Disculpen las molestias-la voz del piloto estuvo acompañada de quejas y suspiros por parte de las personas que estaban en ese avión.Cada vez estaba más nerviosa,no había ni rastro de Dani por ningún lado.Unas lágrimas recorrienron mis mejillas,estaba asustada.No sabía donde estaba Dani,tal vez se había arrepentido,quizás se lo pensó mejor y ya no quiere perdonarme,ni irse a París conmigo ni nada.Tal vez esté en su casa,siendo feliz sin mi.El miedo se apoderó de mis ojos y esta vez las lágrimas corrian a borbotones por mis mejillas,no podía controlarlas.
-Señorita ¿está bien?-la voz de Dani me sorprendió.Le miré y me sonrío-¿Por qué lloras princesa?-agaché la mirada.
-No te lo voy a decir-crucé mis brazos bajo mi pecho y el se sentó a mi lado.
-¿Por qué?-me miraba con una sonrisa en la cara y yo puse cara de niña pequeña enfadada.
-Por que...te vas a reír de mi-pasó uno de sus brazos por mi espalda y me trajo hacia él.
-A ver,dime que te pasa y veremos si me río o no-vacilé unos minutos.
-Pues que me creía que te habías arepentido de perdonarme-me dió un beso en la frente.
-No cariño,cuando yo tomo una decisión la tomo.Cuando decidí perdonarte lo hecho con todo,no me voy a arrepentir nunca-sonreí.
-¿Nunca jamás?-negó con la cabeza.
-Jamás de los jamases-nos besamos.Básicamente así pasamos el resto del vuelo,besándonos.Sin importarnos que había más gente en el avión.Me parecía que toda la pesadilla de no poder estar juntos ya se había quedado atrás,era como si solos fuese un mal recuerdo.Al final terminé quedándome dormida.-Eh! Princesa-abrí los ojos-mira-me señaló la ventana.Me asomé y pude verla,la Torre Eiffel,era mucho más bonita de lo que se veía en las fotos,era mágica.Por fin aqui,por fin libres.
Fuimos hacia la cinta para recoger las maletas acompañados de los pasajeros que aún nos miraban con cierto recelo por la espera.
-No puedo más-le miré sin entender a lo que se refería.Me cogió de la cintura y me besó. Fue un beso diferente al resto,indescriptible,aunque me provocó el mismo cosquilleo que siempre,incluso más fuerte.Cuando nos separamos no me soltó la cintura-Necesitaba besarte,necesito besarte cada puto segundo que pasa-sonreí y esta vez le besé yo,más lento,más tierno. Finalmente nos separamos del todo ya que sino no cogeríamos las maletas nunca.Cuando salimos vimos a un coche negro en el que ponía un cartel "Daniel~Cristina(MAD)" nos dirigimos hacia ese coche.
-Salut-me adelanté esta vez a Dani esperando poder poner en práctica mi francés.
-Hola,bienvenidos a París ¿señores Martinez?-el acento del choffer era cubano asi que mis ganas de hablar françoise se esfumaron en un segundo.
-Sí-Dani me miró con una sonrisa burlona-Señores Martinez-dijo una vez dentro del coche-podría acostumbrarme a esto.
Me limité a besarle,basicamente,durante todo el trayecto al hotel.Necesitaba sus besos,esta sensación de libertad,de poder abrazarle o decirle cuanto le quiero cuando quiera y donde quiera sin miedo a las miradas de la gente me hacía sentir tan...bien,tan expléndidamente bien que necesitaba compartirlo con él.Era como si le pasase algo de mi energía
,porque al fin y al cabo eso es el amor,compartir.Compartir sonrisas,abrazos,momentos...crear un nosotros.


domingo, 30 de septiembre de 2012

Capítulo 51:El aeropuerto.

Hola,siento haber estado tan desaparecida.He tenido muchas movidas,problemas,el inicio de curso,deberes...en fin ya sabeis y no he podido escribir.Además últimamente esto falta de insipiración y lo que antes escribía en 5 minutos ahora tardo un día y como ya he dicho antes no tengo mucho tiempo.De verdad que lo siento,e intentaré a partir de ahora escribir más amenudo.Sé que este capítulo es muy cortito,os prometo que hoy mismo subiré el siguiente.
Muchos besos y espero que la sigais leyendo :).


-¡Dani!-me empecé a reír-Enserio,no llegamos,vamos-salíó de debajo de las sábanas con todo el pelo revuelto.
-Un poquito más,solo cinco minutos...que tengo hambre-volvío a meterse bajo las sábanas y ha hacerme cosquillas en la tripa.Me empecé a reír y a moverme tratando de librarme de sus dedos recorriendo mi tronco.
-Daniel Martinez Villadongos o sales ya o me iré a París sin ti-esta vez si que se echó a un lado y volvió ha aparecer de entre las sábanas-¿Te he dicho que te quiero?-se quedó pensativo unos segundos.
-Creo que desde hace-miró el despertador que tenía al lado-diez minutos que no oigo un te quiero-se abrazó a mí y me puso pucheritos.
-¿A no? Te quiero,te quiero,te quiero,te quiero,te quiero y te quiero-empecé a darle suaves besos en los labios.-Venga,el resto te lo doy en París-le guiñé un ojo y me levanté de la cama.Terminamos de ducharnos y desayunamos.Por fin llegamos al aeropuerto.Mis nervios aumentaban.Me sujeté la tripa ya que los nervios hacían que me doliese.
-Tranquila princesa-me cogió la mano y me sonrió-Todo va a salir bien.
-¿Cómo lo sabes?-le miré preocupada.Temía que pudiese haber paparazzis.
-A ver...¿de qué tienes miedo?-me giró hacia él y me cogió de la cintura-Sí es de los mounstrous que hay debajo de la cama no te preocupes por que antes de que te coman ellos-se acercó a mi cuello-te como yo-me dio un mordiquito y me empecé a reír.
-Tonto...-volví a ponreme seria-¿Sabes de qué tengo miedo? De perderte.De despertarme un día y que no te encuentre a mi lado.
-Sacate eso de la cabeza-me besó-nunca me voy a ir de tu lado,aun que no me veas siempre te voy a estar esperando,siempre voy a estar buscando la manera de encontrarte y de hacerte feliz todos los días de mi vida-me lancé a sus labios.El señor de atrás carraspeó y nos separamos riéndonos. Fuimos de camino a la puerta de embarque.Pude ver como Dani no paraba de mirar el movil una y otra vez.
-¿Pasa algo?-me miró extrañado y le señalé el movil con la barbilla.
-Nada,no te preocupes princesa-lo bloqueó y lo guardó en el bolsillo.-Me tengo que ir-me paré en seco.
-¿Cómo?-él tambien se paró para girarse y mirarme-Eh tranquila pequeña,ahora mismo vuelvo-me dió un beso en la frente y desapareció corriendo entre la gente.
-¡Dani!¡Dani!-le llamé varias veces pero no hubo respuesta por su parte.Me senté en los asientos frente a la puerta de embarque.En vez  de relajarme lo único que había conseguido es ponerme más nerviosa.-Este tío es gilipollas-dije para mi misma-Pero le quiero-miré mi fondo de pantalla.Era una foto de Dani durmiendo,era tan precioso...Decidí ponerme a esuchar Maroon5,mi grupo favorito,sabía que así era la única manera de que me relajase sin necesitar ayuda de nadie.